La niña que le quitaron sus telas…
Desde niña me acompañaron las telas. Mi padre tenía una empresa textil y a menudo me traía retales a casa con los que me pasaba horas jugando. En ese gesto sencillo nació mi pasión por crear con telas.
Ese camino, sin embargo, quedó en silencio durante muchos años. A los cinco años me separaron de mi madre y perdí el contacto con mi linaje femenino. Ese vacío marcó profundamente mi historia.
Quizá en muchas historias de moda hay una madre o una abuela que enseñaron a coser. En la mía hubo un vacío que me hizo sentir arrancada de lo que más amaba.
A los 18 años quise estudiar diseño de moda, lo más natural para mí. Pero mi padre me encaminó hacia otro camino. Elegí el diseño gráfico como segunda opción para seguir en contacto con la creatividad, aunque siempre con la sensación de que algo en mí seguía esperando su momento.
Hoy, en esta etapa madura de mi vida, siento que todo me ha preparado para esto, a través de caminos, aprendizajes y transformaciones profundas que me han traído de vuelta a mí misma.
Hoy puedo decir que he sanado con mis propias manos, creando piezas que hablan de liberación, de reconectar con el linaje femenino y de un encuentro profundo conmigo misma.
Y aquí estoy, reclamando mi lugar como la mujer libre que soy,
dando forma a Indy Nativa: un proyecto nacido del alma donde cada kimono es más que una prenda.
Porque nunca es tarde para honrar los sueños de la infancia y permitir que florezcan en la vida adulta.
Indy Nativa es mi forma de decirme —y decir al mundo— que crear también es sanar, y que vestir puede ser un ritual de libertad y belleza.
Gracias por leer mi histoira,
Si tu camino también ha sido un regreso a ti misma, me encantará escucharlo.